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viernes, 12 de septiembre de 2014

La atracción según Cortázar


Autor: Alexandre Orion

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como sí saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlos todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos en grande, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio Cortázar - Fragmento de Rayuela


viernes, 9 de mayo de 2014

Comunicados


Autora: Sara DÁmico

ABANDONADO POR EL CIELO DE LA MAÑANA Y LAS ESTRELLAS

Abandonado por el cielo de la mañana y las estrellas,
por la hierba del verano y la fresca lluvia de la primavera,
por el manantial de todos los mortales.
Abandonado.

Todos han huido, todos mis amigos,
el viento del verano, la hierba cubierta de rocío en la
mañana,
el olor del bosque después de la lluvia, yo estoy
completamente solo,
todas las fuentes de vida han callado.
Abandonado, abandonado.

¡Por dónde va el camino hacia la oscuridad,
la misericordiosa, la blanda?
¡Dónde está la puerta de salida en el muro del país de la
vida,
la puerta baja, donde uno se doblega?

Pär Lagerkvist
"Siempre he preferido tocar algo sencillo a recorrer el teclado de arriba abajo sin saber qué hacer"
Bill Evans

jueves, 3 de octubre de 2013

Sueño

Autor : Tony Ray-Jones

La luz de la luna cae al pie de mi cama y se queda allí como una piedra grande, lisa y blanca.
Cuando la luna llena empieza a encogerse y su lado derecho se carcome - como una cara que se acerca a la vejez, mostrando primero las arrugas en una mejilla y perfilándose después - a esa hora de la noche, se apodera de mí una inquietud sombría y angustiosa.
No estoy dormido ni despierto, y, en el ensueño, se mezclan en mi alma lo vivido con lo leído y oído, como corrientes de distinto brillo y color que confluyeran.
El Golem (Sueño) - Gustav Meyrink

sábado, 13 de julio de 2013

Final imaginario de Anne Sexton

Autora : Flor Garduño
FINAL IMAGINARIO DE ANNE SEXTON


Una mujer desciende hacia el garaje
de la lujosa casa en la que vive,
como Eurídice descendió a los infiernos,
con un vaso de vodka en una mano
y el vacío del mundo en la otra.
Beber es una forma de ocultar
el dolor que nos causa la existencia
o de tratar de mitigar, en vano,
el miedo irrefrenable a la locura.
(Y, por beber, más bebió Dylan Thomas
insaciable poeta dionisíaco,
sin la aciaga pulsión del suicidio
que algunos quieren ver en Anne Sexton.)
Un abrigo de piel cubre su cuerpo
de esbelta seductora femenina
y, entre dientes, farfulla unas palabras
que nadie puede oír. Se siente sola,
quizá la mujer más sola del mundo
y, pese a su belleza, la más triste.
Busca en el bolso las llaves del coche,
un Cougar rojo como ese carmín
procaz que mancha el vaso y la delata,
ebria de soledad y de fracaso,
y conecta la radio que desgrana
una balada que se difumina
tras el ruido del motor encendido,
enciende un cigarrillo, bebe un trago
ávido y largo, y va notando cómo
su cuerpo la abandona con desgana
bajo el sopor silente del alcohol
y el humo del anhídrido carbónico.
Es ya muy tarde para arrepentirse.
Cierra los ojos, y no siente nada
(quizá esté en el umbral de la ataraxia),
ni puede oír la radio donde suena,
el réquiem de la música de un blues...

Antonio Casares