| Bacalao a la vizcaína : Autor de fotografía y receta Oda a la cebolla Cebolla, luminosa redoma, pétalo a pétalo se formó tu hermosura, escamas de cristal te acrecentaron y en el secreto de la tierra oscura se redondeó tu vientre de rocío. Bajo la tierra fue el milagro y cuando apareció tu torpe tallo verde, y nacieron tus hojas como espadas en el huerto, la tierra acumuló su poderío mostrando tu desnuda transparencia, y como en Afrodita el mar remoto duplicó la magnolia levantando sus senos, la tierra así te hizo, cebolla, clara como un planeta, y destinada a relucir, constelación constante, redonda rosa de agua, sobre la mesa de las pobres gentes. Generosa deshaces tu globo de frescura en la consumación ferviente de la olla, y el jirón de cristal al calor encendido del aceite se transforma en rizada pluma de oro. También recordaré cómo fecunda tu influencia el amor de la ensalada, y parece que el cielo contribuye dándole fina forma de granizo a celebrar tu claridad picada sobre los hemisferios del tomate. Pero al alcance de las manos del pueblo, regada con aceite, espolvoreada con un poco de sal, matas el hambre del jornalero en el duro camino. Estrella de los pobres, hada madrina envuelta en delicado papel, sales del suelo, eterna, intacta, pura como semilla de astro, y al cortarte el cuchillo en la cocina sube la única lágrima sin pena. Nos hiciste llorar sin afligirnos. Yo cuanto existe celebré, cebolla, pero para mí eres más hermosa que un ave de plumas cegadoras, eres para mis ojos globo celeste, copa de platino, baile inmóvil de anémona nevada y vive la fragancia de la tierra en tu naturaleza cristalina. Pablo Neruda |
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viernes, 27 de junio de 2014
Cebolla
domingo, 17 de noviembre de 2013
Amor
Amor
Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.
Pablo Neruda
miércoles, 9 de octubre de 2013
Vinicius de Moraes
"No dejaste deberes sin cumplir
Tu tarea de amor fue la primera:
Jugaste con el mar como un delfín
Y perteneces a la primavera.
¡Cuánto pasado para no morir!
¡Y cada vez la vida que te espera!
Por ti Gabriela supo sonreír
(Me lo dijo mi muerta compañera).
No olvidaré que en esa travesía
Llevabas de la mano a la alegría
Como tu hermano del país lejano
Del pasado aprendiste a ser futuro
Y soy más joven porque en un día puro
Yo vi nacer a Orfeu de tu mano".
Tu tarea de amor fue la primera:
Jugaste con el mar como un delfín
Y perteneces a la primavera.
¡Cuánto pasado para no morir!
¡Y cada vez la vida que te espera!
Por ti Gabriela supo sonreír
(Me lo dijo mi muerta compañera).
No olvidaré que en esa travesía
Llevabas de la mano a la alegría
Como tu hermano del país lejano
Del pasado aprendiste a ser futuro
Y soy más joven porque en un día puro
Yo vi nacer a Orfeu de tu mano".
(Pablo Neruda Barco Lumière, 27 de marzo de 1966)
Por todo eso, y por tantos otros motivos, digo como él: Vinicius, "Se todos fossem iguais a você / Que maravilha viver!".
Por todo eso, y por tantos otros motivos, digo como él: Vinicius, "Se todos fossem iguais a você / Que maravilha viver!".
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