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viernes, 5 de junio de 2015

Mujeres y cerveza

Autor: Hiroshi Sugimoto

Mujeres



Me gustan los colores de sus ropas,

su manera de andar,

la crueldad de algunos rostros,

la belleza casi pura de una cara,
total y encantadoramente femenina.
Están por encima de nosotros,
planean mejor y se organizan mejor.
Mientras los hombres ven la televisión,
toman cervezas y juegan al fútbol,
ellas, las mujeres,
piensan en nosotros, concentrándose,
estudiando, decidiendo, si aceptarnos,
descartarnos, cambiarnos, matarnos,
o simplemente abandonarnos.
Al final no importa,
ya que hicieran lo que hicieran,
acabamos locos y solos.

Charles Bukowski

viernes, 20 de marzo de 2015

Morir

Autor: Philippe Halsman


Hay un morir



No me lleves a sombras de la muerte
Adonde se hará sombra mi vida,
Donde sólo se vive el haber sido.
No quiero el vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas 
De mí un ausente 
Y el ausente de mí. 
¡Que no te lleves mi Hoy! 
Quisiera estarme todavía en mí. 
Hay un morir si de unos ojos 
Se voltea la mirada de amor 
Y queda sólo el mirar del vivir. 
Es el mirar de sombras de la Muerte. 
No es Muerte la libadora de mejillas, 
Esto es Muerte. Olvido en ojos mirantes. 

Macedonio Fernández




viernes, 12 de diciembre de 2014

Cartas

Fotografía: Irving Penn


Carta de Neal Cassady a Jack Kerouac 

Estimado Jack: 
Estoy sentado en un bar en Market Street. Estoy borracho, bueno, no tanto, pero pronto lo estaré. Me encuentro aquí por dos razones: debo esperar 5 horas para el autobús a Denver, y finalmente, pero no menos importante, me encuentro aquí (bebiendo), por supuesto, por una mujer y ¡qué mujer! Para ser cronológico al respecto: 
Estaba sentado en el autobús cuando se detuvo en Indianápolis, Indiana para tomar más pasajeros. ¡Una perfectamente proporcionada, bella, intelectual, apasionada, personificación de Venus de Milo me preguntó si el asiento a mi lado estaba reservado! Me atraganté (estaba borracho), hice gárgaras y tartamudeé: ¡NO! (Paradojas de la expresión, después de todo, ¿cómo se puede tartamudear ¡No!?) Se sentó ―Yo sudé― Ella empezó a hablar; yo sabía que diría generalidades, así que, para ponerla a prueba, permanecí en silencio. 
Ella (su nombre es Patricia) se subió al autobús a las 8 pm (¡Oscuro!) Yo no hablé hasta las 10 pm ―en el intermedio de 2 horas no sólo, por supuesto, determiné que la haría mía, sino también, CÓMO LO HARÍA. 
Naturalmente, no puedo citar la conversación textualmente, pese a ello, trataré de contarte la esencia de lo que ocurrió desde las 10 pm hasta las 2 am. 
Sin los mínimos comentarios preliminares (¿cuál es tu nombre?, ¿hacia dónde vas?, etc.), me conecté en una forma de hablar completamente consciente, completamente subjetiva, personal y, por así decirlo, “penetrando su corazón”; para ser más breve (pues me estoy volviendo incapaz de escribir), a los dos de la madrugada la tenía jurándome eterno amor, completamente sojuzgada a mí y a mi inmediata satisfacción. Anticipando aún más placer, no quería que ella me la chupara en el autobús, en vez de ello jugamos, así como dicen, entre nosotros. 
Sabiendo completamente mío este ser supremo perfecto (cuando esté más coherente, te contaré su historia completa y la razón sicológica por la cual me amaba), no pude concebir ningún obstáculo para mi satisfacción, pero “los mejores planes del ratón y de los hombres acaban extraviados” y mi némesis fue su hermana, la bruja. 
Pat me había dicho que su razón de viajar a Saint Louis era para ver a su hermana; había quedado en encontrarla en la terminal. Así que, para deshacerse de la hermana, espiamos alrededor de la terminal cuando llegamos a Saint Louis a las 4 am para ver si ella (su hermana) estaba allí. Si no lo estaba, Pat pediría su maleta, se cambiaría de ropa en el baño y ella y yo nos iríamos a un cuarto de hotel por una noche (¿años?) de perfecta dicha. La hermana no estaba a la vista, así que Ella (nota la mayúscula) tomó su maleta y se retiró al baño a cambiarse ―guión largo―. 
Este párrafo debe, por necesidad, ser escrito de una forma completamente objetiva.
Edith (su hermana) y Patricia (mi amor) salieron de la casa de los meados tomadas de las manos (no voy a describir mis emociones). Parecía que Edith (bah) llegó temprano a la terminal y mientras esperaba a Patricia, sintiéndose adormilada, se acostó en un sillón. Por ello Patricia y yo no la vimos.
Mis esfuerzos desesperados por liberar a Pat de Edith fracasaron, aún los sentimientos de terror y de esclavitud de Pat hacia ella se rebelaron demasiado para afirmar que ella debería ver a “alguien” y más tarde yo me encontraría con Edith. Todo fracasó. Edith era inteligente; ella vio lo que estaba sucediendo entre Pat y yo.
Bien, para resumir: Pat y yo estuvimos en la terminal (a la vista de su hermana) apretándonos el uno contra el otro, jurando no amar nunca más y luego yo tomé el autobús a Kansas City y Pat se fue a su casa, dócilmente, con su dominante hermana. ¡Ay, ay de mí!
En completo (trata de compartir mis emociones) desconsuelo, me senté, mientras el autobús avanzaba hacia Kansas City. En Columbia, Missouri, una joven (19), completamente pasiva (mi carne), virgen subió al ómnibus y compartió mi asiento… En mi abatimiento por haber perdido a Pat, la perfecta, decidí sentarme en el autobús (detrás del conductor) a plena luz del día y seducirla. Desde las 10:30 am hasta las 2:30 pm yo hablé. Cuando había terminado, ella (confusa, su vida entera confundida, metafísicamente asombrada por mí, apasionada en su inmadurez) llamó a sus viejos en Kansas City y fue conmigo a un parque (estaba empezando a oscurecer), y me la tiré; la cogí como nunca antes; todas mis emociones reprimidas encontraron su liberación en esta joven virgen (y lo era) quien es, para el caso, ¡una maestra de escuela! Imagina, ella ha cursado 2 años en Mo. St. Teacher’s College y ahora da clases en Junior High (ya no estoy pensando correctamente).
Voy a parar de escribir. Oh sí, para liberarme por un momento de mis emociones. Debes leer Las Almas Muertas, partes de ella (donde Gogol muestra su perspicacia) son como tú.
Elaboraré más adelante (¿probablemente?), pero por el momento estoy borracho y feliz. Después de todo, estoy ya libre de Patricia debido a la joven virgen. No tengo nombre para ella. Al compás de las alegres notas de Lester Young y “Jumping at Mesners” (que estoy escuchando) cierro hasta luego.

A mi hermano
¡Adelante!

N. L. Cassady

P.D. Olvidé mencionar que los padres de Patricia viven en Ozone Park y, por supuesto, como su apellido es Lague, ella es francocanadiense como tú.

Escribiré pronto,

Neal.

P.P.D. Por favor lee esta ilegible carta como una cadena continúa de pensamiento indisciplinado, gracias.

N.

P.P.P.D. Post, post, post data, sigue trabajando duro, termina tu novela y encuentra conocimiento verdadero, fuerza en la soledad y no desesperación. Incidentalmente estoy empezando una novela también, “créelo o no”. Adiós.


viernes, 14 de noviembre de 2014

¡Adios!

Fotografía: W. Eugene Smith


Adiós 

Con los ojos de la despedida
os vi aquel día,
cosas de nuestra vida.
Con los ojos de la despedida,
la vida parecía
una cosa perdida.
La casa estaba vacía
en la hora de la despedida,
y sin embargo quedaban
las cosas de nuestra vida.

Alaíde Foppa 



viernes, 24 de octubre de 2014

Hogar, dulce hogar


Autor Desconocido


«Fifteen men on the Dead Man's Chest.
Yahoo! And a bottle of rum!»

Canción pirata

Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio,
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.

Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cráneo 
y toda mi alma sabe a sangre, 
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy, 
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños 
que se mueven ingenuos, torpes, en 
esta vida que ya sé. 

Me palpo el pecho de pronto, nervioso, 
y no siento un corazón. No hay, 
no existe en nadie esa cosa que llaman corazón 
sino quizá en el alcohol, en esa 
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo, 
la única sangre en este mundo que no existe 
que es como el mal programado, o 
como fábrica de vida o un sastre 
que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o 
quizá el reloj y las horas pasan. 

Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo 
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio 
y mi vida oliendo. 

Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo 
y que este cuento es cierto, este 
absurdo que delatan mis ojos, 
este delirio en Veracruz, y que este 
país es cierto este lugar parecido al Infierno, 
que llaman España, he oído 
a los muertos que el Infierno 
es mejor que esto y se parece más. 

Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos, 
me digo que estar borracho es no estarlo 
toda la vida, es 
estar borracho de vida y no de muerte, 
es una sangre distinta de esa otra 
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes 
y los agujeros de la vida. 

Y es que no hay otra comunión 
ni otro espasmo que este del vino 
y ningún otro sexo ni mujer 
que el vaso de alcohol besándome los labios 
que este vaso de alcohol que llevo en el 
cerebro, en los pies, en la sangre. 

Que este vaso de vino oscuro o blanco, 
de ginebra o de ron o lo que sea 
—ginebra y cerveza, por ejemplo— 
que es como la infancia, y no es 
huida, ni evasión, ni sueño 
sino la única vida real y todo lo posible 
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento 
a algún ser que es probable que esté 
ahí la vida de los dioses 
y unos días soy Caín, y otros 
un jugador de poker que bebe whisky perfectamente y otros 
un cazador de dotes que por otra parte he sido 
pero lo mío es como en «Dulce pájaro de juventud» 
un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días, 
un asesino tímido y psicótico, y otros 
alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto, 
en qué ciudad, entre marineros ebrios. 

Algunos me recuerdan, dicen 
con la copa en la mano, hablando mucho, 
hablando para poder existir de que 
no hay nada mejor que decirse 
a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube 
la marea del vino en la sangre y el alma. 

O bien alguien perdido en las galerías del espejo 
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto 
para rescatar la vida y restaurar a los hombres 
y también a veces lloro por no ser un esclavo 
negro en el sur, llorando 
entre las plantaciones! 

Es tan bella la ruina, tan profunda 
sé todos sus colores y es 
como una sinfonía la música del acabamiento, 
como música que tocan en el más allá, 
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol, 
tengo sangre en los ojos de borracho 
y el alma invadida de sangre como de una vomitona, 
y vomito el alma por las mañanas, 
después de pasar toda la noche jurando 
frente a una muñeca de goma que existe Dios. 

Escribir en España no es llorar, es beber, 
es beber la rabia del que no se resigna 
a morir en las esquinas, es beber y mal 
decir, blasfemar contra España 
contra este país sin dioses pero con 
estatuas de dioses, es 
beber en la iglesia con música de órgano 
es caerse borracho en los recitales y manchas de vino 
tinto y sangre «Le livre des masques» de Rémy de Gourmont 
caerse húmedo babeante y tonto y 
derrumbarse como un árbol ante los farolillos 
de esta verbena cultural. Escribir en España es tener 
hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya 
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra 
de las que allí había al principio. 

Y decir al morir, cuando tenga 
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio 
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas 
en este paraíso para espectros 
y también a los ciervos que he visto en el bosque, 
y a los pájaros y a los lobos en la calle y 
acechando en las esquinas 

«Fifteen men on the Dead Man's Chest 
Fifteen men on the Dead Man's Chest 
Yahoo! And a bottle of rum!» 

Leopoldo María Panero


viernes, 8 de agosto de 2014

Contra la pared

Fotografía: Kenneth Josephson


Y a veces un sujeto se echa a llorar como un niño porque no puede evitar eyacular cuando se lo follan.

Las posibilidades son infinitas, como los senderos que se bifurcan en un grande y hermoso jardín.

Si todo placer es un alivio de tensiones, la droga suministra un alivio de todo proceso vital, al desconectar el hipotálamo, control de la libido y de la energía psíquica.

El uso de la morfina lleva a la dependencia metabólica de la morfina

La morfina proporciona a los individuos las características de los vegetales.

Cualquier producto que elimine el dolor, deprimirá la función sexual, inducirá euforia y creará adicción.

Es posible desear la cocaína de modo muy intenso pero no existe una necesidad metabólica del producto.

William Burroughs - El almuerzo desnudo (Frases)



viernes, 25 de julio de 2014

Viajar

Autor de la fotografía : Elliott Erwitt
Y cuando mis padres volvían del teatro era ya la hora de comer y nos sentábamos a la mesa. A veces lo hacía con nosotros la actriz de carácter, que se preocupaba más de que yo tuviera pan en la mano y de esas cosas que mis padres. Mi madre tenía la voz muy aguda. Su voz sobresalía por encima de las demás y llamaba la atención de los desconocidos que estaban en la misma mesa. Todos los cómicos gastaban bromas a las chicas que servían. Mi madre y la actriz de carácter hablaban de cosas del teatro y mi padre comía casi siempre en silencio. Al acabar la comida solía haber ensayo. 
Si no había ensayo, mi padre se iba a un café cercano al teatro a jugar al dominó con los compañeros, y mi madre se quedaba echando la siesta. Siempre querían que yo echase la siesta, pero yo prefería ir al café. Me gustaba verlos jugar y hasta me parecían bonitas las fichas y el ruido que hacían cuando las golpeaban contra el mármol de la mesa. A esa hora había poca gente en el café. 
En el cuarto de la pensión, mi madre se quitaba el vestido, se quedaba en combinación y se tumbaba en la cama. 
Yo me quedaba en la cama turca o en el sofá que me habían arreglado para dormir. Si teníamos, como a veces sucedía, dos habitaciones, mi madre se venía a echar la siesta conmigo. 
Pero a mí, no sabía por qué, me gustaba más ir al café con mi padre. 
Un cómico ya viejo, José Cuartero, que gastaba boina y solía llevar el traje casi siempre muy sucio, me sentaba alguna vez sobre sus rodillas y me dibujaba monos en el mármol de la mesa. Sabía pintar un burro, un tren, una señora gorda, unas piernas de chica muy bonitas. 
- ¿Cuántos años tienes? 
- Seis. 
- ¿Y en dónde los tienes?
A esto, como era broma, no había que contestar. 
- ¿Tú vas a ser cómico? 
- No. 
- Pues, ¿qué vas a ser? 
- Militar. 
- Bah… Siempre con el mismo traje. Tú debes ser cómico, y a ver si sales mejor que tu padre. Siendo buen cómico, hasta se gana mucho dinero y podrás comprarte muchos soldados de plomo y también podrás vestirte de militar o de lo que quieras. Y ganar guerras. Si te haces militar de verdá, a lo mejor no te toca guerra y no asciendes y te quedas toda la vida de capitán. 
- A mí me gusta ser capitán. 
- Pero ganan muy poco. Y además, si no hay guerra, los militares no pueden hacer más que ir a la escuela y a los bailes durante toda la vida. En cambio, si eres cómico, tocarán cuando tú quieras el tambor entre bastidores y saldrán a decir que has ganado una batalla. ¿No te gustan los trenes? 
- Sí. 
El cómico viejo y sucio empezaba a dibujar un tren.

Fernando Fernán Gómez - El tiempo de los trenes

jueves, 16 de enero de 2014

Una foto, un poema y cuatro canciones para arruinar el día a cualquiera

Autoría desconocida




Canción amarga


¡Ay! ¡Juguemos, hijo mío, 
a la reina con el rey! 


Este verde campo es tuyo. 
¿De quién más podría ser? 

Las oleadas de la alfalfa 
para ti se han de mecer. 

Este valle es todo tuyo. 
¿De quién más podría ser? 
Para que los disfrutemos 
los pomares se hacen miel. 

(¡Ay! ¡No es cierto que tiritas 
como el Niño de Belén 
y que el seno de tu madre 
se secó de padecer!) 

El cordero está espesando 
el vellón que he de tejer. 
Y son tuyas las majadas, 
¿De quién más podrían ser? 

Y la leche del establo 
que en la ubre ha de correr, 
y el manojo de las mieses 
¿de quién más podrían ser? 

(¡Ay! ¡No es cierto que tiritas 
como el Niño de Belén 
y que el seno de tu madre 
se secó de padecer!) 

¡Sí! ¡Juguemos, hijo mío, 
a la reina con el rey!




Gabriela Mistral



jueves, 19 de diciembre de 2013

Tiempo

Harold Lloyd


Tiempo sin tiempo


Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.


Mario Benedetti



domingo, 17 de noviembre de 2013

Amor



Amor



Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte 

la leche de los senos como de un manantial, 

por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte 

en la risa de oro y la voz de cristal. 
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos 
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal, 
porque tu ser pasara sin pena al lado mío 
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-. 

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría 
amarte, amarte como nadie supo jamás! 
Morir y todavía 
amarte más. 
Y todavía 
amarte más 
y más.


Pablo Neruda


sábado, 18 de mayo de 2013

Beber o no beber

Foto : Chema Madoz


BEBIENDO SOLO A LA LUZ DE LA LUNA

Entre las flores 

un tazón de vino

bebo solo, 

ningún amigo está cerca.



Levanto mi copa, 
invito a la luna
y a mi sombra, 
y ahora somos tres.

Mas la luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, 
luna y sombra 
serán mi compañía.

La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.

Mientras me mantengo sobrio, 
somos alegres juntos,
cuando me embriago, 
cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos 
en el Río de Plata de los cielos

Li Po

miércoles, 20 de marzo de 2013

La "Primavera"

Autor : Brassai


Fuera de los brazos de un amor...

fuera de los brazos de un amor
y ya en los brazos de otra.

me he salvado de morir en la cruz
por una dama que fuma marihuana
escribe cantos y cuentos,
y es mucho más amable que la última,
mucho mucho más amable,
y su sexo es tan bueno o mejor.

no es placentero ser puesto en la cruz y dejado ahí,
más placentero es olvidar a un amor que no
cumplió
como todo amor
finalmente
no perdura...

más placentero hacer el amor
en la playa en Del Mar
en la habitación 42 y después de todo
sentado en la cama
tomando buen vino, hablando y tocando
fumando.

escuchando las olas...

he muerto muchas veces
creyendo y esperando, esperando
en una habitación
contemplando un cieloraso agujereado
esperando la llamada, una carta, un golpecito, un sonido...


volviéndome salvaje adentro
mientras ella bailaba con extraños en clubes nocturnos...


fuera de los brazos de un amor
y ya en los brazos de otra
no es placentero morir en la cruz,
más placentero es escuchar tu nombre susurrado en
la oscuridad.



Charles Buwowski

Versión de Rafael Díaz Borbón