viernes, 7 de febrero de 2014

A medianoche

Seated man - Diane Arbus

Cuando estoy borracho, al salir a escena, realizo imprecisamente ejercicios que únicamente justifica la precisión, e incurro en el fallo más grave que puede cometer un payaso: me río de mis ocurrencias. Una terrible humillación. Mientras estoy sobrio, el miedo a salir a escena va en aumento hasta el instante en que piso el escenario (casi siempre tuvieron que empujarme para hacerme salir a escena), y lo que algunos críticos denominaban «ese humorismo reflexivo y crítico, tras el cual se oye latir el corazón», no era más que una desesperada impasibilidad, con la cual yo me convertía en marioneta; mala cosa, por lo demás, si el hilo se rompía y volvía a ser yo mismo. Es probable que se me parezcan ciertos monjes en estado contemplativo; Marie siempre viajó cargada de literatura mística, y recuerdo que allí eran frecuentes las expresiones «vacío» y «nada».

Heinrich Böll - Opiniones de un payaso

6 comentarios:

Juan Nadie dijo...

"Opiniones de un payaso", uno de esos libros que se van quedando por ahí sin leer. Habrá que hacerle un hueco algún día.

Gatopardo dijo...

Merece la pena.

carlos perrotti dijo...

Desesperada impasibilidad. Dos palabras le lleva conmoverte. A leer más de él.

Si uno tuviera el tiempo de leer todo lo que debe leer seríamos inmortales.

...Y Bill Evans cierra el círculo de un sensible post.

Gatopardo dijo...

Bill Evans tenía la facultad de arreglar cualquier desaguisado...

marian dijo...

Que me gusta el escritor (uno de los míos) y el pianista (uno de los nuestros:). Magnífica combinación.

Gatopardo dijo...

Cómo la pelí de Scorcese " Uno de los nuestros"...