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Autoría desconocida |
Canción amarga
¡Ay! ¡Juguemos, hijo mío,
a la reina con el rey!
Este verde campo es tuyo.
¿De quién más podría ser?
Las oleadas de la alfalfa
para ti se han de mecer.
Este valle es todo tuyo.
¿De quién más podría ser?
Para que los disfrutemos
los pomares se hacen miel.
(¡Ay! ¡No es cierto que tiritas
como el Niño de Belén
y que el seno de tu madre
se secó de padecer!)
El cordero está espesando
el vellón que he de tejer.
Y son tuyas las majadas,
¿De quién más podrían ser?
Y la leche del establo
que en la ubre ha de correr,
y el manojo de las mieses
¿de quién más podrían ser?
(¡Ay! ¡No es cierto que tiritas
como el Niño de Belén
y que el seno de tu madre
se secó de padecer!)
¡Sí! ¡Juguemos, hijo mío,
a la reina con el rey!
Gabriela Mistral
12 comentarios:
Efectivamente, me acabas de arruinar el día. ¡Pedazo de canciones!
¡Qué bueno era Townes Van Zandt, y qué olvidado está!
De Tom Waits no diremos nada, que ya está todo dicho.
De lo cual me alegro. No todo iba a ser vida y dulzura...
El amigo Van Zandt debe de estar olvidado hasta en su pueblo.
Que vengan muchas "ruinas" como estas.
A ver si alguno resulta ser alérgico a la dulzura y a la vida.
Tanto como alérgico...
Como te quejas, por eso lo decía.
Misantropías aparte...
Ah, es que yo soy más de Machado.
Y de Serrat...
Eso...todos.
Salvo excepciones, que las habrá.
Las que confirman la regla.
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